Firma de Tomás Gayoso, quien fuera hijo de Gómez de Gayoso y también Escribano de Gobierno.
martes, 14 de agosto de 2007
Segunda Generación
SEGUNDA GENERACIÓN – Los primeros Gayoso de Buenos Ayres
El matrimonio celebrado en la Catedral de Buenos Aires el 22-10-1623 es el inicio de la familia Galloso en el país. Gómez de Galloso, quien fuera más tarde Escribano de la Real Audiencia y Lucía de Meneses y Betancur fueron padres de:
1.- Fray José de GAYOSO, n. en 1627, novicio de San Francisco en 1643.
2.- Teodora GAYOSO, n. en 1631, c.m. en 1648 con Sebastián CRESPO FLORES, vecino distinguido de Buenos Aires, militar de carrera, alférez y capitán. Teniente de Gobernador y Justicia Mayor, Procurador General en 1658 y Alcalde ordinario en 1671, Teniente Gobernador en el Chaco y Corrientes en 1680 y 1683. Fueron propietarios de la estancia “Los Reyes” por 1672.[1] Fueron sus hijos:
a- Sebastián Crespo Flores y Gayoso, Sacerdote. Canónigo Magistral de la Catedral. Ciego y enfermo testó 2-II-1701 a favor de su madre.
b- Antonia Crespo Flores y Gayoso, casó con 1° con Miguel de Revilla, c.s. y en 2as nupcias con Juan Casco de Mendoza y López Cabral, c.s.
c- Lucía Crespo Flores y Gayoso, b. 8-V-1666. Testó soltera en 1701 y 1705.
d- Catalina Crespo Flores y Gayoso, n. 1672, c.m con Salvador del Barranco y Solano, Capitán y Teniente de Caballería del Presidio de Buenos Aires.
e- Agustina Crespo Flores y Gayoso, b 23-III-1661.
f- Juan Crespo Flores y Gayoso, b. 8-VI-1666. Fallecido antes de 1701.
3.- Eugenio GAYOSO, b. el 19-VIII-1624, fallecido infante.
4.- Bernardo GAYOSO, b. el 22-IX-1626. Designado amanuense del Cabildo en 1652. Procurador del cuerpo en 1672, “inquieto y pleiteísta” fue desterrado por el gobernador Martínez de Salazar y años después puesto en un cepo, así como otros hechos y desacatos lo tuvieran preso en un calabozo.
Escribano de cámara y de Registro de la Real Audiencia de Buenos Aires. También actuó en el Cabildo de Santa Fe. En dicha ciudad por 1661 solicitó al Cabildo se le otorgara la merced en la ciudad trasladada que se le concedió a su padre, ya fallecido.
Por sus pleitos, el Cabildo porteño lo designó procurador a cortes en 1682, embarcándose en febrero de 1683.
Falleció el 3 de junio de ese año en Río de Janeiro, siendo su albacea Rodrigo de Castro. Casó con María PONCE de LEON y NAHARRO, viuda de Agustín de Lavayén y de Juan de Sanabria y León, hija legítima del General Rodrigo Ponce de León y de Isabel de Humanes. Hija:
Francisca Gayoso, bautizada en Santa Fe el 12-III-1669 “de seis años más o menos”, contrae matrimonio con el Alférez Juan Simón de Guzmán en Catedral BA el 29-VIII-1695
5.- Agustín GAYOSO, Regidor de la Ciudad de Buenos Aires en 1662, confirmado por el gobernador en 1670. Defensor de menores en 1664, juez y oficial real de la hacienda en 1671, Alcalde ordinario y Alférez real en 1678. Testó el 27-II-1685. Censado en 1664 con el número 8. Contrajo matrimonio el 26-II-1657 con María de AGUILAR y AYALA, n. de Buenos Aires, nieta de vecinos fundadores de la ciudad. Sin sucesión.
6.- Tomás GAYOSO, es quien inició la rama santafesina. De joven acompañó a su padre a Santa Fe, donde se asentaron sus participaciones en las actas capitulares del Cabildo como “testigo de pregón” en 1650 y 1651. Luego, “reaparece” en las actas como “testigo de Fianza”.
Ya radicado en Santa Fe fue Alcalde de 2° voto en 1663, Procurador General en 1669, Defensor de menores en 1670 (acepta este nombramiento “siempre que se le permita ausentarse cuando lo necesite, se pague al letrado y costo de papel”. Alcalde de Primer voto en 1671/72/73 y Capitán.
El 22-IV-1677 “recibe junto a los vecinos de Santa Fe, Pedro del Cassal y Juan Rodríguez Canario, poder otorgado por el Cap. Juan Fernández de Miranda, alcalde provincial de Santiago del Estero, para recoger en el Valle Calchaquí los vacunos que se les extraviaron en número de 14 a 15 mil animales”.
Heredó de la esposa de su abuelo materno, Cristóbal Martín de Betancur (que se había casado en 2º nupcias con Isabel Arias Montiel, hija de Alonso Fernández Montiel), una estancia en “Los Arroyos” que vendió a Antonio Vera Muxica en 1682[2]. Nombrado Escribano General de Gobierno se radicó en Buenos Aires, renunciando al cargo posteriormente, por diferencias con el Gobernador.
Testó el 28-IX-1692, fecha en que falleció en Rosario.
Había casado en Santa Fe el 7-VIII-1666 con María de CERVANTES y VILLAVICENCIO, natural de Chile, hija legítima de Pedro de PIÑA Y CERVANTES, médico cirujano, n. de Gibraltar y de María de VILLAVICENCIO, n. de Jerez de la Frontera. N.p. de Diego de Piña y Cervantes y doña Ginesa, naturales de Gibraltar.
Veremos a sus descendientes en “Tercera Generación”
[1] Los descendientes de esta familia hasta nuestros días en http:// http://www.fliaandres.geocities.com//fliaandres/, realizada por Luis Andrés.
[2] Hacia el ano 1635 el capitán Alonso Fernández Montiel obtuvo de Hernandarias una merced de tierras situadas en el Pago de los Arroyos, sobre el río Paraná, entre las proximidades del arroyo de Pavón y el arroyo de Ramallo. Esta propiedad fue heredada por Tomás Gayoso y pasó luego a poder de Antonio de Vera Mújica, cuyos herederos vendieron parte de ella en 1720 al capitán Francisco Miguel de Ugarte. Antes de ser conocido como Pago de las Hermanas, se lo menciona como Hacienda de Gayoso.
El matrimonio celebrado en la Catedral de Buenos Aires el 22-10-1623 es el inicio de la familia Galloso en el país. Gómez de Galloso, quien fuera más tarde Escribano de la Real Audiencia y Lucía de Meneses y Betancur fueron padres de:
1.- Fray José de GAYOSO, n. en 1627, novicio de San Francisco en 1643.
2.- Teodora GAYOSO, n. en 1631, c.m. en 1648 con Sebastián CRESPO FLORES, vecino distinguido de Buenos Aires, militar de carrera, alférez y capitán. Teniente de Gobernador y Justicia Mayor, Procurador General en 1658 y Alcalde ordinario en 1671, Teniente Gobernador en el Chaco y Corrientes en 1680 y 1683. Fueron propietarios de la estancia “Los Reyes” por 1672.[1] Fueron sus hijos:
a- Sebastián Crespo Flores y Gayoso, Sacerdote. Canónigo Magistral de la Catedral. Ciego y enfermo testó 2-II-1701 a favor de su madre.
b- Antonia Crespo Flores y Gayoso, casó con 1° con Miguel de Revilla, c.s. y en 2as nupcias con Juan Casco de Mendoza y López Cabral, c.s.
c- Lucía Crespo Flores y Gayoso, b. 8-V-1666. Testó soltera en 1701 y 1705.
d- Catalina Crespo Flores y Gayoso, n. 1672, c.m con Salvador del Barranco y Solano, Capitán y Teniente de Caballería del Presidio de Buenos Aires.
e- Agustina Crespo Flores y Gayoso, b 23-III-1661.
f- Juan Crespo Flores y Gayoso, b. 8-VI-1666. Fallecido antes de 1701.
3.- Eugenio GAYOSO, b. el 19-VIII-1624, fallecido infante.
4.- Bernardo GAYOSO, b. el 22-IX-1626. Designado amanuense del Cabildo en 1652. Procurador del cuerpo en 1672, “inquieto y pleiteísta” fue desterrado por el gobernador Martínez de Salazar y años después puesto en un cepo, así como otros hechos y desacatos lo tuvieran preso en un calabozo.
Escribano de cámara y de Registro de la Real Audiencia de Buenos Aires. También actuó en el Cabildo de Santa Fe. En dicha ciudad por 1661 solicitó al Cabildo se le otorgara la merced en la ciudad trasladada que se le concedió a su padre, ya fallecido.
Por sus pleitos, el Cabildo porteño lo designó procurador a cortes en 1682, embarcándose en febrero de 1683.
Falleció el 3 de junio de ese año en Río de Janeiro, siendo su albacea Rodrigo de Castro. Casó con María PONCE de LEON y NAHARRO, viuda de Agustín de Lavayén y de Juan de Sanabria y León, hija legítima del General Rodrigo Ponce de León y de Isabel de Humanes. Hija:
Francisca Gayoso, bautizada en Santa Fe el 12-III-1669 “de seis años más o menos”, contrae matrimonio con el Alférez Juan Simón de Guzmán en Catedral BA el 29-VIII-1695
5.- Agustín GAYOSO, Regidor de la Ciudad de Buenos Aires en 1662, confirmado por el gobernador en 1670. Defensor de menores en 1664, juez y oficial real de la hacienda en 1671, Alcalde ordinario y Alférez real en 1678. Testó el 27-II-1685. Censado en 1664 con el número 8. Contrajo matrimonio el 26-II-1657 con María de AGUILAR y AYALA, n. de Buenos Aires, nieta de vecinos fundadores de la ciudad. Sin sucesión.
6.- Tomás GAYOSO, es quien inició la rama santafesina. De joven acompañó a su padre a Santa Fe, donde se asentaron sus participaciones en las actas capitulares del Cabildo como “testigo de pregón” en 1650 y 1651. Luego, “reaparece” en las actas como “testigo de Fianza”.
Ya radicado en Santa Fe fue Alcalde de 2° voto en 1663, Procurador General en 1669, Defensor de menores en 1670 (acepta este nombramiento “siempre que se le permita ausentarse cuando lo necesite, se pague al letrado y costo de papel”. Alcalde de Primer voto en 1671/72/73 y Capitán.
El 22-IV-1677 “recibe junto a los vecinos de Santa Fe, Pedro del Cassal y Juan Rodríguez Canario, poder otorgado por el Cap. Juan Fernández de Miranda, alcalde provincial de Santiago del Estero, para recoger en el Valle Calchaquí los vacunos que se les extraviaron en número de 14 a 15 mil animales”.
Heredó de la esposa de su abuelo materno, Cristóbal Martín de Betancur (que se había casado en 2º nupcias con Isabel Arias Montiel, hija de Alonso Fernández Montiel), una estancia en “Los Arroyos” que vendió a Antonio Vera Muxica en 1682[2]. Nombrado Escribano General de Gobierno se radicó en Buenos Aires, renunciando al cargo posteriormente, por diferencias con el Gobernador.
Testó el 28-IX-1692, fecha en que falleció en Rosario.
Había casado en Santa Fe el 7-VIII-1666 con María de CERVANTES y VILLAVICENCIO, natural de Chile, hija legítima de Pedro de PIÑA Y CERVANTES, médico cirujano, n. de Gibraltar y de María de VILLAVICENCIO, n. de Jerez de la Frontera. N.p. de Diego de Piña y Cervantes y doña Ginesa, naturales de Gibraltar.
Veremos a sus descendientes en “Tercera Generación”
[1] Los descendientes de esta familia hasta nuestros días en http:// http://www.fliaandres.geocities.com//fliaandres/, realizada por Luis Andrés.
[2] Hacia el ano 1635 el capitán Alonso Fernández Montiel obtuvo de Hernandarias una merced de tierras situadas en el Pago de los Arroyos, sobre el río Paraná, entre las proximidades del arroyo de Pavón y el arroyo de Ramallo. Esta propiedad fue heredada por Tomás Gayoso y pasó luego a poder de Antonio de Vera Mújica, cuyos herederos vendieron parte de ella en 1720 al capitán Francisco Miguel de Ugarte. Antes de ser conocido como Pago de las Hermanas, se lo menciona como Hacienda de Gayoso.
jueves, 3 de mayo de 2007
Cautivas en Santa Fe
por Roberto Landaburu
Fragmento del libro "Relatos de Frontera"
El Dr. Federico Meyer Arnold, en su obra Del Plata a los Andes, escrita en 1851, refiere la travesía de Buenos Aires a Mendoza en forma minuciosa y amena. Pero cuando dice llegar a la provincia de Santa Fe, en el camino de Postas, agrega: Al llegar a La Candelaria, actual Casilda: "...Llegamos a la posta que se componía de dos miserables chozas circuidas de tunas para defenderse de los salvajes.... Una vieja mujer, único habitante del bello sexo que habían perdonado del cautiverio los indios, y dos hijos suyos nos recibieron. Es incomprensible como un ser humano se determina a pasar sus días entre las garras de la muerte que a cada instante amenaza a estos infelices! Esta pobre mujer que había sido despojada de las dos hijas suyas, inútilmente rogó a los salvajes la llevaran a las tolderías: los bárbaros la despreciaron por su vejez...En cada invasión que hacen por allí, sale ella a preguntarles por el malogrado fruto de sus entrañas y a suplicarles de rodillas la lleven de esclava pero en vano.
"...Al separarnos de este espantoso lugar, abrumado por el pesar que me habían producido la relación y el aspecto acongojado de aquella rugosa cara, no pude menos de pensar: ¡no es sólo la justicia humana la que olvida al desdichado!" (1)
Esta referencia, tomada luego por Héctor M. Lagos, reconstruye uno de los dramas más terribles que pude recoger en la vida de frontera del siglo pasado, y no es otro que la vida de la protagonista de la cita de Meyer Arnold, doña Agustina Galloso[A] de Gallegos. Casada con Santiago Gallegos[B], provenía éste de una legendaria familia de maestros de Postas, en La Candelaria, los Desmochados, Cruz Alta, etc. En la provincia de Santa Fe y Córdoba, y desde la época del virreinato.
Para los años 1840/1841, un malón que penetró hasta cerca de Rosario, se llevó entre otras, a las hermanas Mercedes y Manuela Gallegos, hijas de doña Agustina, las que tenían en ese entonces 17 y 19 años respectivamente.
Por estas hijas clamaba la doliente madre, cuando en 1851 la entrevista en la posta de La Candelaria el Dr. Meyer Arnold.
Pero los padecimientos de esta pobre madre de la pampa, no terminaban en esa herida desgarrante. En las violentas invasiones ranquelinas, de fines de 1871, se llevan a otras dos hijas: Francisca y Cruz, de 40 y 42 años, y enero de 1872, en otro malón, se llevan a su quinta hija, Silveria Gallegos, de 38 años de edad...
Doña Agustina Galloso, ya fallecido su esposo, no cejaba en sus reclamos por conocer el paradero de sus hijas. Escribe al Dr. Félix Frías, embajador en Chile, y a otras autoridades, ya que para el año 1872 hacia 30 años no tenía noticias de sus hijas Manuela y Mercedes. Pero como es la vida ! poco antes de que le secuestren a las otras tres hijas, recibe noticias de una señora, Mercedes Lescano, domiciliada en Hualquil –Chile–, donde le comunica por carta que Mercedes y Manuela están vivas, residiendo en la zona de Coronel...
El dolor de la vieja Agustina
El diario La Prensa, de fecha 19 de diciembre de 1871 publica esta noticia, y dice que en la redacción se apersonó la atribulada madre pidiendo hagan saber a sus hijas que si quieren volver que se trasladen a Mendoza que ellas las irá a buscar....
Además escribe esperanzada a la Sra. de Lescano en Chile dando el nombre de sus cinco hijas cautivas: Manuela, Mercedes, Francisca, Cruz y Silveria, aclarando que de las tres últimas no tiene ninguna noticia y agradece al que las trasmitiese....
La pobre vieja Agustina, ya para entonces inicia su última Vía Crucis...Olvidará sus achaques de edad avanzada, abreviara sus días, venderá su establecimiento, sus terrenos, sus muebles y últimas alhajas, abandona el panorama nativo, recio, y como dice Lagos, pedirá a la histórica virgen de La Candelaria su protección, cruza por última vez los fosos y tunales de la posta. Se instala en Rosario, y comienza una enfervorizada cruzada en las redacciones y periódicos, buscando más datos, escribiendo a los más altos funcionarios, motorizando la esperanza de vida. Sus hijas, después de 30 años, ¡¡están vivas!! Así gasta hasta sus últimas monedas...
Lagos logra una completa documentación, donde consta la carta del Dr. Tejedor al embajador Félix Frías: "... dos cautivas de nombre Mercedes y Manuela Gallegos que dicen estar en el departamento Lautaro –Chile–, en un distrito que se llama Coronel, solicitan ser ayudadas por el gobierno Argentino para regresar a Argentina..."
Las hermanas Gallegos, tienen hogar constituido
Se constata que ambas cautivas, tenían esposo e hijos....Se procura que se trasladen al puerto de Valparaíso para embarcarse rumbo a Argentina, que una vez arribadas debían presentarse en el Ministerio de Relaciones Exteriores que le proporcionaría los medios para llegar al Rosario con su madre, que las espera angustiadamente...
Pero la vida, esa triste realidad que es la vida, hace que desde Chile se informe que: las hermanas Gallegos tiene hogar constituido, que son madre ellas mismas, sintiéndose ligadas ya al medio donde viven por fuerte razones afectivas, que Manuela teme cruzar el estrecho, y que solamente Mercedes está dispuesta a afrontar el viaje marítimo....
Las dificultades aumentan para desgracia de doña Agustina, ya estamos por el año 1873, sin obtenerse el regreso de las cautivas a Rosario. Surgen dificultades nuevas para el Dr. Frías, aunque comprensibles, las hermanas tenían ya su familia, sus hijos, su hogar.....
Mientras: "...la madre de las señoras Gallegos, doña Agustina, vive de la caridad pública en el Rosario, por consiguiente ninguna ventaja puede ofrecer ya al retorno..."
Los documentos dicen que para febrero de 1874, Mercedes Gallegos con su esposo y un hijo se embarcaron desde el puerto de Coronel, en Chile, rumbo a Bs.As. Esta va a ser la única de sus cinco hijas, que la pobre Doña Agustina podrá ver antes de fallecer en Rosario.
La quinta hija cautivada
La última de las hijas cautivadas, Silveria Gallegos, en julio de 1887 se presenta en un puesto de la estancia de don Juan Caronti, en Bahía Blanca, donde relata que se llama Silveria Gallegos, que fue cautiva cerca del Rosario, "... en un paraje denominado Candelaria, viene actualmente de Chile, su padre es Santiago Gallegos. Había sido llevada en los primeros días de enero de 1872,... sus tíos están en el Desmochado, sabe que dos hermanas Manuela y Mercedes están cautivas pero ignora su destino...!"
De las otras dos hermanas Francisca y Cruz, nunca se supo nada. Lagos, dice que no se obtuvieron datos ni fueron encontradas, presumiendo el referido autor que quedaron en la ciudad de Mendoza, sin comunicarse jamás con su familia....! (2)
Aún hoy, en los pagos de la Candelaria, la figura de una vieja mujer, de rugoso y acongojado rostro, con los brazos al cielo y mirando al poniente, grita su desolación, para que el Pampero le traiga las noticias que no llegarán..!
1) MEYER ARNOLD. Del Plata a los Andes - Edic. Huarpes. 1944.
2) LAGOS, Héctor M.- Cinco Cautivas Argentinas en Araucania. Edit. Candelaria, Bs.As. 1969
[A] Agustina Galloso, nació en 1799; hija de José Mariano GAYOSO BANEGAS. Éste había nacido el 18-XII-1772 y fue bautizado el 14-IV-1773 en Rosario Catedral, era el menor de los hijos de Tomás GAYOSO GÓMEZ RECIO y Josefa Benegas.
José Mariano casó en Rosario Catedral el 22-V-1800 con María Ignacia GALLEGOS, hija del Capitán Andrés Gallegos y de Rosa Ávalos y Mendoza. Radicados en la zona del Saladillo.
[B] Santiago Gallegos era hijo de Francisco Gallegos (hermanastro de María Ignacia) y María de la Cruz Espinosa. Agustina y Santiago casaron en Rosario Catedral el 11-IV-1816.
Fragmento del libro "Relatos de Frontera"
El Dr. Federico Meyer Arnold, en su obra Del Plata a los Andes, escrita en 1851, refiere la travesía de Buenos Aires a Mendoza en forma minuciosa y amena. Pero cuando dice llegar a la provincia de Santa Fe, en el camino de Postas, agrega: Al llegar a La Candelaria, actual Casilda: "...Llegamos a la posta que se componía de dos miserables chozas circuidas de tunas para defenderse de los salvajes.... Una vieja mujer, único habitante del bello sexo que habían perdonado del cautiverio los indios, y dos hijos suyos nos recibieron. Es incomprensible como un ser humano se determina a pasar sus días entre las garras de la muerte que a cada instante amenaza a estos infelices! Esta pobre mujer que había sido despojada de las dos hijas suyas, inútilmente rogó a los salvajes la llevaran a las tolderías: los bárbaros la despreciaron por su vejez...En cada invasión que hacen por allí, sale ella a preguntarles por el malogrado fruto de sus entrañas y a suplicarles de rodillas la lleven de esclava pero en vano.
"...Al separarnos de este espantoso lugar, abrumado por el pesar que me habían producido la relación y el aspecto acongojado de aquella rugosa cara, no pude menos de pensar: ¡no es sólo la justicia humana la que olvida al desdichado!" (1)
Esta referencia, tomada luego por Héctor M. Lagos, reconstruye uno de los dramas más terribles que pude recoger en la vida de frontera del siglo pasado, y no es otro que la vida de la protagonista de la cita de Meyer Arnold, doña Agustina Galloso[A] de Gallegos. Casada con Santiago Gallegos[B], provenía éste de una legendaria familia de maestros de Postas, en La Candelaria, los Desmochados, Cruz Alta, etc. En la provincia de Santa Fe y Córdoba, y desde la época del virreinato.
Para los años 1840/1841, un malón que penetró hasta cerca de Rosario, se llevó entre otras, a las hermanas Mercedes y Manuela Gallegos, hijas de doña Agustina, las que tenían en ese entonces 17 y 19 años respectivamente.
Por estas hijas clamaba la doliente madre, cuando en 1851 la entrevista en la posta de La Candelaria el Dr. Meyer Arnold.
Pero los padecimientos de esta pobre madre de la pampa, no terminaban en esa herida desgarrante. En las violentas invasiones ranquelinas, de fines de 1871, se llevan a otras dos hijas: Francisca y Cruz, de 40 y 42 años, y enero de 1872, en otro malón, se llevan a su quinta hija, Silveria Gallegos, de 38 años de edad...
Doña Agustina Galloso, ya fallecido su esposo, no cejaba en sus reclamos por conocer el paradero de sus hijas. Escribe al Dr. Félix Frías, embajador en Chile, y a otras autoridades, ya que para el año 1872 hacia 30 años no tenía noticias de sus hijas Manuela y Mercedes. Pero como es la vida ! poco antes de que le secuestren a las otras tres hijas, recibe noticias de una señora, Mercedes Lescano, domiciliada en Hualquil –Chile–, donde le comunica por carta que Mercedes y Manuela están vivas, residiendo en la zona de Coronel...
El dolor de la vieja Agustina
El diario La Prensa, de fecha 19 de diciembre de 1871 publica esta noticia, y dice que en la redacción se apersonó la atribulada madre pidiendo hagan saber a sus hijas que si quieren volver que se trasladen a Mendoza que ellas las irá a buscar....
Además escribe esperanzada a la Sra. de Lescano en Chile dando el nombre de sus cinco hijas cautivas: Manuela, Mercedes, Francisca, Cruz y Silveria, aclarando que de las tres últimas no tiene ninguna noticia y agradece al que las trasmitiese....
La pobre vieja Agustina, ya para entonces inicia su última Vía Crucis...Olvidará sus achaques de edad avanzada, abreviara sus días, venderá su establecimiento, sus terrenos, sus muebles y últimas alhajas, abandona el panorama nativo, recio, y como dice Lagos, pedirá a la histórica virgen de La Candelaria su protección, cruza por última vez los fosos y tunales de la posta. Se instala en Rosario, y comienza una enfervorizada cruzada en las redacciones y periódicos, buscando más datos, escribiendo a los más altos funcionarios, motorizando la esperanza de vida. Sus hijas, después de 30 años, ¡¡están vivas!! Así gasta hasta sus últimas monedas...
Lagos logra una completa documentación, donde consta la carta del Dr. Tejedor al embajador Félix Frías: "... dos cautivas de nombre Mercedes y Manuela Gallegos que dicen estar en el departamento Lautaro –Chile–, en un distrito que se llama Coronel, solicitan ser ayudadas por el gobierno Argentino para regresar a Argentina..."
Las hermanas Gallegos, tienen hogar constituido
Se constata que ambas cautivas, tenían esposo e hijos....Se procura que se trasladen al puerto de Valparaíso para embarcarse rumbo a Argentina, que una vez arribadas debían presentarse en el Ministerio de Relaciones Exteriores que le proporcionaría los medios para llegar al Rosario con su madre, que las espera angustiadamente...
Pero la vida, esa triste realidad que es la vida, hace que desde Chile se informe que: las hermanas Gallegos tiene hogar constituido, que son madre ellas mismas, sintiéndose ligadas ya al medio donde viven por fuerte razones afectivas, que Manuela teme cruzar el estrecho, y que solamente Mercedes está dispuesta a afrontar el viaje marítimo....
Las dificultades aumentan para desgracia de doña Agustina, ya estamos por el año 1873, sin obtenerse el regreso de las cautivas a Rosario. Surgen dificultades nuevas para el Dr. Frías, aunque comprensibles, las hermanas tenían ya su familia, sus hijos, su hogar.....
Mientras: "...la madre de las señoras Gallegos, doña Agustina, vive de la caridad pública en el Rosario, por consiguiente ninguna ventaja puede ofrecer ya al retorno..."
Los documentos dicen que para febrero de 1874, Mercedes Gallegos con su esposo y un hijo se embarcaron desde el puerto de Coronel, en Chile, rumbo a Bs.As. Esta va a ser la única de sus cinco hijas, que la pobre Doña Agustina podrá ver antes de fallecer en Rosario.
La quinta hija cautivada
La última de las hijas cautivadas, Silveria Gallegos, en julio de 1887 se presenta en un puesto de la estancia de don Juan Caronti, en Bahía Blanca, donde relata que se llama Silveria Gallegos, que fue cautiva cerca del Rosario, "... en un paraje denominado Candelaria, viene actualmente de Chile, su padre es Santiago Gallegos. Había sido llevada en los primeros días de enero de 1872,... sus tíos están en el Desmochado, sabe que dos hermanas Manuela y Mercedes están cautivas pero ignora su destino...!"
De las otras dos hermanas Francisca y Cruz, nunca se supo nada. Lagos, dice que no se obtuvieron datos ni fueron encontradas, presumiendo el referido autor que quedaron en la ciudad de Mendoza, sin comunicarse jamás con su familia....! (2)
Aún hoy, en los pagos de la Candelaria, la figura de una vieja mujer, de rugoso y acongojado rostro, con los brazos al cielo y mirando al poniente, grita su desolación, para que el Pampero le traiga las noticias que no llegarán..!
1) MEYER ARNOLD. Del Plata a los Andes - Edic. Huarpes. 1944.
2) LAGOS, Héctor M.- Cinco Cautivas Argentinas en Araucania. Edit. Candelaria, Bs.As. 1969
[A] Agustina Galloso, nació en 1799; hija de José Mariano GAYOSO BANEGAS. Éste había nacido el 18-XII-1772 y fue bautizado el 14-IV-1773 en Rosario Catedral, era el menor de los hijos de Tomás GAYOSO GÓMEZ RECIO y Josefa Benegas.
José Mariano casó en Rosario Catedral el 22-V-1800 con María Ignacia GALLEGOS, hija del Capitán Andrés Gallegos y de Rosa Ávalos y Mendoza. Radicados en la zona del Saladillo.
[B] Santiago Gallegos era hijo de Francisco Gallegos (hermanastro de María Ignacia) y María de la Cruz Espinosa. Agustina y Santiago casaron en Rosario Catedral el 11-IV-1816.
domingo, 15 de abril de 2007
GÓMEZ de GAYOSO, el Genearca.
Firma de Gómez de Gayosso (1637)Gómez de Gayoso era natural de Lugo, e hijo legítimo de Juan Gayoso y Teresa de Saavedra. Nacido aproximadamente en 1600. Gómez de Gayoso es el primer Gayoso en pisar el actual territorio de nuestro país e iniciador de una prolífica familia, en términos genealógicos es el genearca de la gran familia Galloso.
Ingresó joven en la milicia, y como soldado presta sus servicios en Madrid, Valladolid y otras plazas españolas, y como tal viene al Río de la Plata en 1622, luego de que la Expedición de Socorro a Chile comandada por el Marqués de Sesé no pudiese atravesar el Estrecho de Magallanes por las adversas condiciones climáticas. Llegando a ostentar las insignias de Capitán.
Licenciado del ejército se queda en Buenos Aires, constando en una información del 17 de octubre de 1623 que era de estado soltero, otorgándosele, en virtud de esta certificación, licencia para casarse el día 22, lo que hace con Lucía de Meneses y Betancur, hija legítima de Cristóbal Martín de Betancur y Ana Hernández y Meneses, naturales de la Gran Canaria; según consta en el expediente del primer legajo de la Notaría eclesiástica, siendo apadrinado por el Capitán Juan de Vergara, probable compañero de armas, y su esposa María Freire, actuando como testigos, Manuel de Vasconcelos, Juan Barragán y Pedro de Rojas. Bendijo el casamiento el cura de la Catedral don Alonso de Torrijos.
En Buenos Aires ocupó diversos cargos: fue Receptor de Alcabalas en 1635, Procurador de la ciudad en 1636 y luego deseando ejercer la profesión de escribano, justificó el 27 de mayo de 1637, su limpieza de sangre y su obligada competencia, siendo nombrado Escribano del Cabildo de Buenos Aires.
Bien pronto su crédito y su hombría de bien adquirieron tal popularidad que fue designado para defender los intereses del pueblo en el Cabildo. La importancia de estas instituciones y su arraigo popular está magníficamente expresada en estas palabras del distinguido diplomático e historiador argentino Dr. Vicente G. Quesada: “Estudiando la historia colonial se observa el papel que desempeñaron los Cabildos, promoviendo el bien del común, propendiendo a la mejora y al adelanto de las poblaciones y comarcas de su jurisdicción y a la enseñanza de la juventud; procedían con el celo de buenos padres de familia, y por modesta que fuera su esfera de acción, la verdad es que peticionaban al Rey para favorecer al vecindario, catequizar indios, y, es donde ejerce cierta paternal vigilancia sobre todos, intervenían en las conveniencias de la vida ordinaria, etc.”.
El Gobernador don Jacinto de Lariz, perfectamente cerciorado de la competencia de Gayoso, el 5 de enero de 1649 lo nombra Escribano Mayor de Gobernación “de esta ciudad y provincias”. Notificado Gayoso el mismo día, “dijo que acepta dicho oficio por el Tiempo que hubiese de asistir en esta ciudad”. En 1650 Gayoso ejercía también las funciones de escribano público y del cabildo de la ciudad de Santa Fe, donde se radicó un tiempo y participó activamente en dicho Cabildo y también en la organización del futuro traslado de la ciudad.
Gómez de Gayoso regresó de Santa Fé a Buenos Aires. En 16 de marzo de 1655 da fe de un auto del Cabildo de la capital y así hasta marzo de 1656 en que falleció.
Dejó dos hijos: Tomás y Bernardo, también escribanos, el segundo lo sucedió en la Procuradoría General, y Agustín, que además de ocupar otros cargos, fue Regidor de la ciudad bonaerense. Como se ve la familia Gayoso tiene un buen aporte en los primeros pasos formativos de la entonces pequeña población de Buenos Aires. Pero gracias al tesón de aquellos luchadores de ayer, puede ser hoy una gran urbe la capital de la República Argentina.
Fuentes:
- "Los Gallegos en la Argentina " de Alberto Vilanova Rodríguez, material cedido por Emiliano Tagle Perkins
- "Los Galloso, primera parte" de Roberto Alfredo Colimodio Galloso, Boletín 2 (2004) del CEGeHR
Truchas.
Cuenta la leyenda...
Existe una bella leyenda familiar, que se repite en varias “Casas de Gayoso” sobre el origen de las truchas en el Escudo Heráldico.
Esta leyenda habla de un Caballero de San Miguel (de probable origen Germano) que fue a luchar contra los musulmanes. Dice la historia que estando en un campamento fronterizo, en las vísperas de una gran batalla, el Rey se reunió a cenar con todos los capitanes de su ejército, entre los que se encontraba el Germano. El menú consistía en unas “brochettes” de truchas, durante la comida el Rey dijo: “de tantas como coméis, tantas me traerais”…
El Caballero entendió el mensaje tan bien, que en la siguiente jornada y tras volver del campo de batalla, se presentó en la tienda real con tres cabezas de jefes moros; tantas como truchas comiera la noche anterior… De allí las tres truchas que engalanan el Escudo.
El Caballero entendió el mensaje tan bien, que en la siguiente jornada y tras volver del campo de batalla, se presentó en la tienda real con tres cabezas de jefes moros; tantas como truchas comiera la noche anterior… De allí las tres truchas que engalanan el Escudo.
Este Caballero luego entroncó con los Gaudioso en la Edad Media y sus truchas engalanaron los escudos de las diferentes Casas de Gayoso.
jueves, 12 de abril de 2007
Origen del apellido Galloso. Su escudo heráldico.

El apellido Gayoso se origina en la provincia de Lugo, Galicia; precisamente de la villa de Otero del Rey, durante la alta Edad Media. Amos y señores de esas tierras durante buena parte de la Edad Moderna, la casa de los Gayoso dejó como testigos de ese pasado histórico los pazos de Mirapeje, la Casa Fuerte de Otero del Rey y el puente románico de Gaioso.
Armas: En campo de plata, tres fajas de azur, y entre faja y faja, una trucha rayada, la del centro contorneada.
En la Catedral de Lugo se encuentran dos mausoleos con los blasones de los Gayoso.
La grafía y pronunciación del apellido original sufrió diversas transformaciones, evolucionando en distintas formas como Gayoso, Gayosso, Gaioso, Galloso y/o Gallozo.
Armas: En campo de plata, tres fajas de azur, y entre faja y faja, una trucha rayada, la del centro contorneada.
En la Catedral de Lugo se encuentran dos mausoleos con los blasones de los Gayoso.
La grafía y pronunciación del apellido original sufrió diversas transformaciones, evolucionando en distintas formas como Gayoso, Gayosso, Gaioso, Galloso y/o Gallozo.
Presentación de los objetivos
La idea es dar a conocer la investigación genealógica que realicé sobre el apellido Galloso en Argentina. Este trabajo que comenzó como una inquietud de búsqueda de raíces, significó largas horas en archivos, consultas en bibliotecas, llamadas telefónicas, mails, viajes, etc... (Aún esa búsqueda continúa).
La satisfacción obtenida por haber formado un extenso y frondoso Árbol Genealógico, la dicha y el gusto de conocer y tratar a decenas de "nuevos" familiares, el placer de ser el artífice de reencuentros familiares y de contribuir a salvaguardar la memoria de nuestros ancestros, son algunas de las retribuciones que me enorgullecen de haberlo hecho.
Por ello, el objetivo de este blog es compartir algunas de las cosas conseguidas: datos, anécdotas, fotos y curiosidades que fui recopilando de los testimonios y colaboraciones de las tías y primos que brindaron su corazón, sus recuerdos y su emoción al hablar de quiénes nos precedieron, que tuvieron la generosidad de dedicarme su tiempo y paciencia y a los que también agradezco su interés en conocer sus raíces y hacerme sentir cómodo... en familia. A todos, gracias...
La satisfacción obtenida por haber formado un extenso y frondoso Árbol Genealógico, la dicha y el gusto de conocer y tratar a decenas de "nuevos" familiares, el placer de ser el artífice de reencuentros familiares y de contribuir a salvaguardar la memoria de nuestros ancestros, son algunas de las retribuciones que me enorgullecen de haberlo hecho.
Por ello, el objetivo de este blog es compartir algunas de las cosas conseguidas: datos, anécdotas, fotos y curiosidades que fui recopilando de los testimonios y colaboraciones de las tías y primos que brindaron su corazón, sus recuerdos y su emoción al hablar de quiénes nos precedieron, que tuvieron la generosidad de dedicarme su tiempo y paciencia y a los que también agradezco su interés en conocer sus raíces y hacerme sentir cómodo... en familia. A todos, gracias...
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